RONNIE BAKER BROOKS

Al bluesman de Chicago Ronnie Baker Brooks, de 49 años, le gusta tratar cada álbum que hace como una plataforma para crecer, como su carrera en el mundo del blues, que ha ido siguiendo una trayectoria ascendente imparable. Empezó a tocar la guitarra a los seis años. A los 19, se unió a su  padre, la leyenda del blues de Texas y Chicago, Lonnie «Guitar Jr. Brooks” que para entonces había influido en algunos de los artistas del género más conocidos de la historia: Jimmy Reed, los Fabulosos  Thunderbirds, Johnny Winter y Junior Wells. Durante 12 años los dos salieron de gira juntos, colocando a Ronnie junto a grandes figuras como Eric Clapton, B.B. King, Buddy Guy y Koko Taylor. En 1998, cuando tenía 32 años, su padre le animó a lanzarse en solitario.

Para entonces, Baker ya tenía una banda, con la que había estado de gira desde 1992, para unos años después  crear su propio sello discográfico. En 1998 grabó su primer álbum, “Golddigger”, 16 canciones que se editaron en dos semanas. «Mi padre siempre decía que había que seguir escribiendo incluso si no crees que la canción suena bien o no puedes terminarla», dice Baker. «Escribe. Sigue escribiendo. Cuanto más y más escribes, mejor te va». “Take Me Witcha” llegó tres años después; su segundo álbum en Watchdog Records. Brooks  se destapó como una gran estrella en “The Torch”, de 2006. El Boston Herald lo calificó de «feroz e implacable… el mejor álbum de blues del año».

En los diez años transcurridos desde “The Torch”, Brooks ha formado una familia, ha realizado giras por Norteamérica y Europa y ha participado en los discos de otros bluesistas.

 

 

En el primer día de grabación de su último trabajo, “Times Have Changed”, un potente álbum de once temas, el productor de álbumes y batería Steve Jordan, muy respetado por la industria, le dijo a Brooks que volviera a poner su pedalera en la furgoneta. Por primera vez en su vida profesional, Brooks enchufaba una Gibson en el amplificador TKTK y la arrancaba directamente desde allí. «Volver a lo básico. Los pedales se interponen en tu tono, tu tono natural. Toda la distorsión que tenía salía directamente del amplificador», recuerda Brooks. «Era casi como ir a la universidad, o a la escuela de posgrado. Fue definitivamente una educación».